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Tres pasos para cerrar cualquier discurso en todo lo alto

Un momento fundamental cuando tenemos que hablar en público es el cierre, ese momento en el que esperamos recibir la ovación que nuestro discurso merece, pero sobre todo en el que queremos que las personas que nos han escuchado realmente se sientan persuadidas por lo que hemos dicho. Así que hoy os traigo una sencilla regla nemotécnica que os va a ayudar a preparar un cierre exitoso para vuestra charla.

Como sabéis, yo soy un gran amante de las reglas nemotécnicas y de hecho el Método BRAVO es una. Por eso he desarrollado esta pequeña técnica que yo suelo aplicar y que muchas de las personas con las que he trabajado para mejorar su capacidad de hablar en público me dicen que les resulta muy útil para cerrar el discurso. Esa regla es OIR. Pero… ¿cómo que OIR? ¿La cosa no iba de hablar? Pues sí, este OIR no tiene nada que ver con escuchar, y sí con conseguir que tu charla sea realmente efectiva.

Piensa que después de haber estado hablando de tu temática, llega un momento en el que tienes que saber que estás pronunciando tus últimas palabras… Por supuesto no me refiero a que vayas a desaparecer del planeta, sino de las últimas palabras que debes pronunciar para que las personas sean conscientes de que has terminado tu disertación y la exposición se ha terminado.

OIR una fórmula mágica para cerrar todas nuestras intervenciones

Imagínate que después de una comida estupenda y un postre genial, llega el café y tiene una cucaracha dentro. La buena sensación de toda la comida se iría al traste, ¿verdad? Por eso vamos a pensar un cierre que nos lleve a esa ovación que todos deseamos, y para el que ns va a servir estupendamente la fórmula OIR.

  • O de Objetivo. La O tiene que ver con establecer claramente el objetivo. Si acabas de dar una charla o estás en una reunión de vecinos en la que quieres que se cambie el pasamanos, cierra dejando claro cuál es el objetivo fundamental del que hayas estado hablando. Dirías algo así como “no olvidéis que lo principal es tomar una decisión sobre el color del pasamanos que vamos a poner en nuestra escalera. Gracias por haber venido y nos vemos en la próxima reunión”.

Con esto, según terminas la gente se va hablando de lo que realmente quieres que hablen, por lo que debes asegurarte de que quede claro el objetivo como si fuera lo más importante, como si los cerebros de quienes te escuchan solo tuvieran capacidad de retener una sola frase, y fuera esa. Así que deja muy claro cuál es el objetivo y deja que el público se vaya pensando en eso que quieres que no olviden.

  • I de Inspiración. En la fórmula OIR, la I tiene que ver de nuevo con la conexión con el público. Se trata de que les inspires, de tocar su corazón… Igual que tus ideas pasan de tu cabeza a su cabeza, también las emociones de tu corazón tienen que llegar a los suyos. Así que siguiendo con la escena del pasamanos, que no es la más romántica del mundo pero creo que resulta muy ilustrativa, imagínate que además de decirles lo que necesitas y cómo ese pasamanos ayudará a que las personas más mayores del edificio puedan resbalarse y hacerse daño, les cuentas también que en esta comunidad nos ayudamos los unos a los otros, que un vecino no está solo para pedir un poco de sal o avisar si sale humo por una ventana. Cuéntales que en realidad, en un mundo interconectado pero en el que a veces nos podemos sentir solos, tener alguien en la puerta de al lado que sabes que te va a apoyar si necesitas ayuda en algún momento, poder estar los unos para los otros es en realidad lo que nos hace una sociedad civilizada.

Así que busca un cierre que además de dejar claro el objetivo, pueda tocar un poquito su corazón e inspirarles y proyectar la mejor versión de cada uno de ellos. Porque como decía Goethe, si tratas a un ser humano por lo que es, se quedará en eso, pero si le tratas como lo que podría ser, posiblemente se convierta en ello.

  • R de Resumen. Por último, ¿qué significa la R en la fórmula OIR? Pues es ni más ni menos que la R de resumen. Se trata de ponérselo fácil a quienes escuchan y hacer un resumen de los puntos más importantes de lo que has dicho o se hayan tocado en esa charla, aunque siempre de una forma muy breve. Muchas veces los oradores somos un poco ambiciosos y queremos que todo lo que tenemos en la cabeza y que llevamos días, meses o incluso años preparando, se transmita a quienes nos escuchan, pero eso no siempre es fácil, así que la audiencia siempre agradecerá que le presentemos las ideas principales de una forma resumida.

Como ves, con la fórmula OIR tienes tres pasos que puedes emplear en cualquier momento para generar un cierre realmente efectivo. Puedes usar los tres, dos o solo uno, o incluso puedes darles la vuelta y convertirlos en RIO, si lo que quieres es que dejar un torrente de ideas fluir al final de tu discurso. ¡Ponlo en práctica y verás lo efectiva que puede ser!

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